Hay ciertas conversaciones que están prohibidas, ciertos relatos que no pueden ser contados. Hasta en la vida, en el día a día suceden cosas que tachamos y tratamos de omitir. Pero cuando la cosa es hacia adelante, cuando el relato es la creación y decir es hacer, una especie de verbo divino. Yo creo, yo quiero, yo deseo, es, será. Que terrible. No se puede traicionar, intentar callar, al que sabe más, al que se salta las barras y pasa por ensima de una como si nada, como si fuera polvo.
Vos sabés de lo que hablo? De lo que no hablo? Podés no tener idea de mi nombre, mi rostro, mis gustos. Pero si conocés tan solo un trozo de lo que callo, de mis silencios, mi muerte es tuya.