C[(c)u(ento)(cu)e(nto)(cue)n(to)(cuen)…etc

Hoy escribí un cuento. Uno cualquiera, común y corriente. Tiene título, un personaje, y una historia. Lo curioso es que este cuento trata, por decirlo de alguna forma, sobre otro cuento. A decir verdad, este otro cuento tambien es bastante corriente. Posee al igual que mi historia, un título, un solo personaje, incluso podría decirse que son bastante parecidos, porque este otro cuento tambien trata sobre un cuento…

Mi cuento comienza de una manera media extravagante, un poco absurda si se quiere. El tipo, el protagonista del cuento, comienza contándonos que ha escrito un cuento. Nos señala que ese cuento, que escapa de lo común, trata sobre otro cuento de similares características del que él ha escrito. Pero dejémoslo hasta ahí. Una vez tratada la tématica de su cuento el protagonista, y esto sucede de sopetón al comienzo del segundo párrafo, profundiza un poco mas en lo que ha escrito diciendonos sin vergüenza alguna que su cuento es un poco raro, o mas bien, que comienza de un manera media extravagante. Incluso llega a considerar su propio cuento un poco absurdo. Luego, nos relata que el protagonista de su cuento, quien también ha escrito su propio cuento, confiesa que se ha atrevido a escribir una historia, una historia nada común…

Alrededor de la mitad del segundo párrafo ya se puede intuir la mística de la historia. El protagonista decide por algún extraño impulso simplista resumir el relato. Nos revela que su protagonista, en un arranque de locura total, pierde toda vergüenza e inventa una historia absurda -lo sabe- sobre un cuento, que trata sobre un cuento, que trata sobre un cuento…

Si no me equivoco, el tercer párrafo es el decisivo. A modo de revelación, el protagonista se haya a sí mismo encerrado en un laberinto mental, en una especie de realidad fractalizada. Tira de hilos, pero la madeja nunca termina. Se nota la desesperación, y ya, en el cuarto párrafo -a esta altura las ideas se acortan- trata en vano de alienarse de su creación, de aquél mounstro informe que lo consume, que lo confunde, que lo persigue. Tira de hilos, desespera, se aliena, nombra al mounstro, lo ve, enumera, separa por comas, cuenta, no puede escapar. Con absoluto pavor, yo, el protagonista, leo las últimas palabras que me persiguen, que me… dios! que no llega el fin, que no llega… no hay salida, no hay sali…

El protagonista escribe ahora sus últimas lineas. La solución: exterminarse, sin dolor, sin memoria. escribiendo… fin.

2 comentarios para “C[(c)u(ento)(cu)e(nto)(cue)n(to)(cuen)…etc”

  1. Extherminio Dice:

    un pequeño relato metaliterario bastante interesante… me gusta la idea del fin del personaje como final de la historia, no lo había pensado

  2. EmilSinclair Dice:

    al mas puro estilo de la serpiente arquetípica que se come a si misma por la cola.

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